El Mate Tuerto

"Se fingirá el saber que no se tiene."

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Nombre: El Mate Tuerto
Ubicación: Argentina

25 septiembre, 2006

Antepasados

Ver por primera vez en persona a un abuelo que solo conocés por fotos y algún video no es algo de todos los días.

Noche cálida y húmeda, noche de viernes. Ansioso pero firme en mi resolución, calzo una musculosa que deja ver mi tatuaje (arma de seducción vernácula de ninfas, inveteradamente ineficaz). A último momento lo pienso mejor y, previa consulta con mi consejero vestuarista (mi hermano), opto por acompañar mi porte con una campera para lluvia blanca y raída. Empuñando soledad y torpe andar, camino las cuadras que me separan de Maipú. Me recago de frío. Me pongo la campera: llega el colectivo. Me la saco: llegó a destino. Bajo y escucho por primera vez la letanía tantas veces repetida:
-Todos con la entradita en la mano, por favor.
La saco. Se la muestro al gordo barrabrava, que ni me la mira. No me da para ofenderme, mitad del miedo que le tengo. Veo, leo: sí, es mi abuelo. Sigo sin creerlo. Avanzo, campera sobre musculosa, y ya el frío cala mis huesos cuando cae el primer aluvión. Recuerdo que hay otras puertas que franquear antes de poder verlo. Me someto al cacheo desganado de un seguridad y ya me están cortando la entrada, ya me estoy mojando hasta el tuétano. Oigo una banda tocar en un escenario cerrado. No suena para nada a la banda punkita que me recomendó ella, así que, luego de cavilar medio segundo, decido correr bajo la lluvia. Diluvia, y me voy a resfriar. No me siento nada bien. Me siento en medio de la Antártida, y eso no es sentirse nada bien. Toco el hombro de un flaco y pregunto: flaco, ¿quiénes son estos? ‘Cadena Perpetua’, contesta en un summun de laconismo. Ah. Miro alrededor. Ahora estoy corriendo a un puestito de expendio de patys, del que emana un vaho grasuliento que no alcanza a calentar a mi sombra. Espero el hit, y el hit llega. Lo mismo que Ataque, veinte años después. Me gusta sin matarme. Pero todo tiene un final, todo termina. Pienso una vez más en ella, pero sé que todavía no está adentro. Ahora tiene que venir Natas, me digo. Tengo muchas ganas de ver a Natas, la primera de las puertas que me están reservadas antes del encuentro decisivo. Nada pasa, salvo los minutos. Corro bajo la lluvia, esperando ingenuamente desentumecer los músculos temblorosos. Trajino carpas y stands bajo la lluvia. Me acerco a uno de gaseosas. Uno de los pibes que atiende me pregunta, ‘¿Qué te sirvo?’. Le contesto: ‘techos, ¿a cuánto los tenés?’. Se ríe y señala el de hamburguesas que supe ocupar. Retomo mi lugar y espero a Natas. Un acople: ya están en el escenario. Corro y corro los cien metros que me separan del escenario, me paro frente a él. Entre Natas y nosotros, la lluvia torrencial. Luego ella me comentará que cayeron piedras. Nosotros, trémulos y extáticos frente a la caterva de sonidos de chaman metálicos, nos creíamos miembros del paisaje, parte del espíritu del mundo, dioses del dios del panteísmo. Natas, como todas las cosas, también terminó, y nos quedamos huérfanos. Corrí a escuchar a la Negra Vernaci protagonizar un sketch de una nena en su primer recital, pero esto también terminó y la lluvia seguía cayendo. Solo pedía que no se suspendiera. Me amuché a la izquierda del escenario, siempre (siempre) bajo la lluvia, y esperé pacientemente. Nunca anhelé más el contacto con otros hombres que en ese momento. Sale Massacre y todos pogueamos temas que no conocemos muy bien, pero, entiéndanos: es una cuestión de supervivencia. Siento de nuevo el calor en mi cuerpo, la sangre circular por las venas. Emotivo y visceral serían si no respetaran tanto la melodía. Más parecido a Meat Puppets que a Nirvana. Es genial igual. Gritos amorosos al cantante: ‘¡Gordo, tocá ‘Juicio a un bailarín’!’, ‘¡Dale, Gordo Travesti, tocá y dejate de decir boludeces!’. Enternecedor. El público, entre los que están los gritones, agradece emocionado el cover de Massacre del cover de Catupecu de Massacre. Se van. Ha dejado de llover. Me pregunto otra vez si ella estará. Deseo verla. Ardientemente. Sé que mejor no. Sé que para ella y para mí, mejor no. Anochece, ya es noche cerrada. Pasa un avión. Dos escuálidos drogones sin dientes intentan agitar a las masas al errático grito de Iggy-Pop, Iggy-Pop, vamos Iggy-Pop. No les creo. Dicen que cuando empiece vamos a terminar todos estrolados contra las vallas, que vamos a volar por los aires. Prometen el mayor pogo del mundo. Pienso en el Indio y sonrió, mientras miro a mi alrededor. Estoy a dos metros de las vallas, y lo más cerca que puedo estar del centro del escenario. Mucho pendejo, mucha apariencia inofensiva. Me río para mis adentros de los drogones y vuelvo a desear verla. Las luces se apagan. Las luces se prenden. Me comprimen de los cuatro lados. Comienza la lucha. Sale Iggy y mi corazón da un vuelco. Grita, se arquea, muestra los músculos pegados a los huesos, músculos ínfimos, músculos sin piel, y grita. Toca el primer tema del primer disco, y suena crudo, suena fuerte. Suena a Detroit en 1969. Me lo creo. Me creo que debió haber sido así, sospecho que ahora suenan mejor que entonces, y sigo la lucha por el lugar. Me pegan en los tobillos, me ponen el codo en la boca, me dan de puñetazos en los pulmones. No cejo. Pego en los tobillos, pongo mi codo en sus bocas, doy de puñetazos en los pulmones. Iggy canta, grita, corre, se tira de cabeza a la multitud, nos muestra el culo y nos dice que quiere ser nuestro perro. Nosotros le decimos que queremos ser su perro, y él nos responde con un bailecito eléctrico de oligofrénico que no coordina, muy estilizado y armónico. Pasan los temas y el estruendo sonoro de los tres viejos que, inmóviles, viajan desde las gigantescas olas que el pasado tiende sobre el presente. Iggy no es viejo. Iggy no es inmóvil. Tocan ‘T.V. Eye’. La gente recuerda ‘Velvet Goldmine’ y la canta a los gritos. (¿Cómo es que tanta gente conoce estos auténticos discos de lados B que son los primeros dos de los Stooges, lo único que tocan? No se puede comprender.) El momento de la noche. Suena ‘No Fun’, e Iggy decide invitarnos a subir al escenario. Sube uno, sube dos, suben cinco. De repente hay veinte. De repente hay cuarenta. Lo siguen, lo quieren tocar. Iggy se caga de risa, los hace cantar (no cantan), se deja abrazar, sigue corriendo como loco. De repente, batalla campal. Nuestro abuelo, sonrisa perpetua, apacigua a las fieras con un parco y melódico ‘eaaaasy, eaaaasy …’. Las fieras se calman. Iggy anuncia el último tema. (¿La veré al retirarme?) Otro pogo que no me permite reflexionar. Salto y gano veinte lugares. Vuelvo a saltar y me empujan: pierdo cinco. Salto y empujo y estoy casi contra las vallas. El tipo grita que él es vos, vos, y yo. Le creemos, por supuesto. Los enamorados creemos todo, aunque sepamos que es falso. Pero en este caso, ¡psst!, no me parece que lo sea. Iggy incursiona una vez más por la pasarela, muy cerca de mí. Me dejo primerear y otra vez lo tengo a dos metros. Lo escupen y no: no resisto la tentación. Sí señores: yo escupí a Iggy Pop. Tres veces. Es de lo mejor que hice en mi vida. Iggy se retira, pero sabemos que volverá. Vuelve. ¿Cuál hizo? ¿‘Not Right’ o ‘Little Doll’? No importa, porque vuelve a hacer ‘I wanna be your dog’ y la emoción vuelve a surcar mi espalda, y vuelvo a cantarlo hasta la afonía. Se va, pero no nos abandona. Nos deja de recuerdo su pose de bailarina, y ya no hay nada.
A ella no la vi, finalmente. A mi abuelo, la sangre de mi sangre, sí. A pesar de que él es un desaforado y yo un buen burgués, supe que ese desparpajo era mi espejo. Supe que no verla no era grave, que era lo mejor, y corrí las treinta cuadras que me separaban de casa, como el perro tuyo que quiero ser.

Matías Pailos

17 Comentarios:

Anonymous p. de pau dijo...

Que buena crónica Matias!! hace mucho que no vivo algo así (fuí a ver a los stones invitada y lo mejor de chow fue ver eso que vos estas relatando)

saludos.

p.d: parece ser que mate tuerto= matias pailos.

26/9/06 13:46  
Anonymous Roberta dijo...

¡Ah...! Increíble. El mejor recital de mi vida. La emoción que sentí cuando empezó a sonar el primer tema, y grité 'cause I'm loose' como nunca antes... no, me acuerdo y me emociono de nuevo (porque este fue el primer tema que tocaron, el segundo del segundo disco). Y estaba tan cansada de saltar, y la garganta me dolía tanto, pero no podía parar, no me importaba nada. La música me obligaba a seguir cantando, a seguir saltando (además de que sólo así podía ver a Iggy Pop y sus contoneos). Y sí, Iggy Pop fue todo lo que esperaba que fuera, los Stooges fueron todo lo que esperaba que fueran (lo que esperaba ardientemente en el fondo de mi alma, pero que no quería comentar, porque, a la vez, estaba casi segura de que no iba a ser así: ¿y si no salía en cuero? ¿Y si no mostraba, por lo menos, el culo? ¿Y si no tocaban ninguno de esos temas re colgados? ¿Y si tocaban sólo 40 minutos? ¿Y si...? Por eso me sorprendieron y no me sorprendieron).
Y cuando tocaron la intro de 'I wanna be your dog', esa que lo anticipa y que lo demora, esa que no todos reconocen y uno, que la reconoce, se siente con el privilegio de saber lo que está por venir... Todo lo que sentí en esos, apenas, 15 segundos, no se puede explicar.
Me re gusta lo que escribiste, me gusta que compartamos la emoción.

26/9/06 14:06  
Anonymous Zedi Cioso dijo...

Im-pre-sio-nan-te. Terminé de leer empapado y con los oidos zumbando por el volumen al palo. Voy a tener que buscarme otro género ahora que Pailos también descolla en la crónica.

26/9/06 16:25  
Anonymous Matías Pailos dijo...

¿Cómo que este post no tiene '0 comments'? Es tan largo que hasta me yo dejé de leer mientras mi mano seguía escribiendo. Miren que raros, ustedes tres.
Pau: gracias, como siempre, por los mimos. Sobre la equivalencia del final de tu comentario... todos abandonan. Mirá que trato de que no sea así, te lo juro... ¿No querés colaborar vos?
Zed: Oíste, ¿no? El público te pide a gritos. Confieso que, de reojo, intenté imitarte. No lo logré, pero hice mi mejor esfuerzo.
Roberta: creo que está claro: este post tenías que haberlo escrito vos, como te sugerí. Nadie sabe más de los Stooges que vos, y nadie lo disfrutó más que vos (y mirá que yo lo estaba esperando al enano, eh). A propósito: el enano no mostró su tararira. Nos dejó con ganas para la próxima. Y, bueno... podía haber tocado siquiera 'Search and Destroy', ¿no? (A mí también me gusta que compartamos esa emoción.)

26/9/06 22:34  
Anonymous p. de pau dijo...

"Trato de que no sea asi, te lo juro.." vos no estarás serruchando pisos por ahí para quedarte como dueño del blop?
Aunque tu invitación me tira abajo esta teoría.
Hoy apareció un post mío en lo de Cutipaste.

saludos.

27/9/06 00:42  
Anonymous Matías Pailos dijo...

Allá voy...

(¿Qué debo inferir de tu relación con A.S. (Mr. Cutipaste)?)

27/9/06 05:01  
Anonymous estrella-distante dijo...

Me olvide que iba a decir.
Ya vengo.

27/9/06 16:46  
Anonymous p. de pau dijo...

Lo que quiera Pailos, para eso estamos en la blogósfera.

(y gracias por leer mi post)

saludos.

27/9/06 20:46  
Anonymous Anónimo dijo...

Me gustó lo de Iggy.
Tanto que me dieron ganas de escuchar algo, ¿qué me bajo?
Me gustó el comentario de los techos, muy canchero...

30/9/06 20:46  
Anonymous Matías Pailos dijo...

soy canchero. Pero un canchero culposo, vea. (Un canchero payaso. Los insoportables son los cancheros con pasta de campeón.)

1/10/06 19:52  
Anonymous Matías Pailos dijo...

De Iggy solista, bajate 'Lust for Life' y 'The idiot' (ambos producidos por Bowie. El primero, mitad escrito por Bowie; el último, íntegramente escrito por Bowie. Sí: suenan medio Bowie.)
De los Stooges bajate 'Raw Power' (que es el tercer y último disco de ellos, el que no tocaron acá.)
Y bajate el tema 'I wanna be your dog'. Ya podés comenzar a ladrale a las personas, como práctica.

2/10/06 15:20  
Blogger cutipaste dijo...

Creo que soy famoso: hablan de mí en otros blops. Lo logré!

4/10/06 20:38  
Anonymous Matías Pailos dijo...

bueno: creo que lo sos.

5/10/06 00:22  
Blogger cutipaste dijo...

¿Cuántos minutos llevo?

5/10/06 08:42  
Anonymous Matías Pailos dijo...

Como un año.

5/10/06 11:49  
Blogger cutipaste dijo...

Hmmm, hace un año no tenía blog y pasaba por un momento pésimo. Espero que no sea por eso.

5/10/06 20:29  
Anonymous Matías Pailos dijo...

Como ocho meses.

15/10/06 01:33  

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