El Mate Tuerto

"Se fingirá el saber que no se tiene."

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Nombre: El Mate Tuerto
Ubicación: Argentina

08 febrero, 2007

Un Cortado

De muy joven adquirí la maldición de los bares. Ya no recuerdo quién me los recomendó como idóneo ámbito de estudio. Todavía no entiendo cómo podía pasarle a alguien por la cabeza que un recinto cerrado, repleto de gente en pleno bullicio al que se suman los estímulos de la radio y la televisión y el aire viciado del cigarrillo podía ser propicio para la concentración que requiere preparar una materia universitaria.
Pero el caso es que me dio resultado. Los estímulos, por múltiples, se anulaban entre sí y el característico hastío del estudiante podía ser combatido con el módico expediente de hacer perder la vista por ahí: nada mejor que ver llover desde la ventana de un bar. O apostarse en una mesa y observar el flujo ininterrumpido de la calle: el monótono e incesante espectáculo humano, el gran paisaje móvil de la ciudad.
Con el estudio vino aparejada la literatura y con la literatura, en su (d)efecto, la escritura. Y todas ellas me tomaron por sorpresa en los mismos bares. Más temprano que tarde comprendí que jamás podría librarme de esa maldición. Que nada bueno obtendría sentado a la mesa del comedor, ni en la luminosa cocina y menos en la silla ergonómica frente a la pantalla del monitor. De ahí en más, para volcar algo de vida en la página en blanco necesitaría tener esa vida a un brazo de distancia de modo tal que sólo requiriera estirarlo y asirla si fuera necesario.
Desde entonces todas las mañanas una módica versión de la felicidad toma para mí la forma de la mesa de un café donde me instalo, pido un cortado, despliego un cuaderno de tapas rotas, abro un libro y me abandono a la espiral que la espuma del pocillo forma junto a la literatura y su (d)efecto: la escritura.

Zedi Cioso

7 Comentarios:

Anonymous Matías Pailos dijo...

El de la recomendació bien podría haber sido yo. Bien, reconozco, podrías haber sido vos recomendándomelo a mí, y yo devolviéndote la recomendación tras nadarme en las aguas del río del olvido (el Estigia, ¿no? No recuerdo).
Los estímulos se anulan; su fantasma permanece. Muchos de nosotros necesitamos sentir, de un modo difícilmente atribuible a alguno de los cinco sentidos, que hay vida a nuestro alrededor; muchos necesitamos eso para creernos que estamos donde pasa la cosa.
Gracias, entonces, (aunque esto amerite tratamiento separado) al McDonald's de Maipú por la tesis que me permitió escribir.

8/2/07 14:38  
Blogger Eloísa dijo...

"Un cortado. Historias de café"

Yo le doy gracias a La Academia (un clásico) por tantas!
Los bares son el lugar apropiado para tener el cuaderno frente a nuestros ojos, levantar la vista, volver al papel ya diferente.

Muy lindo lo escrito.

Saludos.

9/2/07 04:28  
Anonymous Zedi Cioso dijo...

Éstige, Estigio, las versiones varían y no se puede corroborar porque quienes se bañaron en las aguas de ese río ya no recuerdan ni como se llama.
Dale gracias al McDonalds, canta Spinetta.
Y envidio sanamente su escritura de computadora.

Muchas Gracias, Eloisa. Yo también viví gratos momentos en La Academia.

9/2/07 10:38  
Blogger Simpática y puntual dijo...

Qué lindo ésto, eh. Entiendo el sentimiento. A mis 19 fue un bar que queda en la esquina de Coronel Díaz y Mansilla. Claro que le cambiaron el nombre y los dueños varias veces ya. Pero recuerdo que mi sensación era que estaba en un tren. Me sentaba en el vagón dónde se hallaba el bar, y me quedaba mirando el paisaje mutar a través de la ventana. Siempre se subía alguien nuevo, y yo pensaba, otro que se está cagando de frío, otro que viene a tomar un café. Tambien recuerdo que no podía evitar escuchar todas las conversaciones ajenas que se me cruzaran. Así fue que me enteré que una de las habitués era psi y tenía el consultorio cerca. Después me mudé varias veces, pero ese bar es el culpable de todos los posteriores.

10/2/07 14:39  
Anonymous p. de pau dijo...

Estimado Zedi:
En otro espacio le comenté que mi lugar de lectura (forzado porque era donde hacia tiempo, y alla lejos y hace tiempo también) era un pumper nic, no recuerdo cual, creo que rotaba.
Ahora me pregunto lo mismo que usted, teniendo un bello escritorio y toda la paz del mundo en mi querida casa, como puede ser que me concentre mas en "la continental"?
Y lo mas divertido que me ha pasado yendo alli es ir directamente sin la billetera, como quien va a la casa de un amigo a estudiar...

saludos.

10/2/07 15:31  
Blogger Zedi Cioso dijo...

Muchas Gracias, Simpática, yo recuerdo ese bar y he tomado más de un café ahí, donde abundan los seminarios de Lacan (lógico, porque esa zona es tierra psi).

Muchas Gracias, Pau, que bueno que ya pueda citar comments anteriores (¿O será que yo me estoy repitiendo?). En cualquier caso, marche un cortado y una porción de fugazzeta rellena.

13/2/07 09:48  
Blogger Hombrecitas Beodas dijo...

Los bares, qué lugares... he andado de bar en bar por todo buenos aires. La mayoría de las veces los he usado para trabajar, otras para emborracharme y todas las demás, que son las menos. Para escribir, pero mas que para escribir para robar historias o para contarlas. y antes, era mas lindo, porque además, se podía fumar y entonces la galletita y el café, tenían un sentido. Qué lindos bares los de antes. Yo propongo un blog, que solo sean historias de bares, pero de muchas personas. que lleguén y cuenten. Simplemente...

13/2/07 22:04  

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