El Mate Tuerto

"Se fingirá el saber que no se tiene."

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Nombre: El Mate Tuerto
Ubicación: Argentina

27 agosto, 2008

Subrayar es leer

Escribo obligado por la pérdida de mi apéndice de lectura: un lápiz negro Staedtler con descoloridas franjas amarillas y negras. Sin mi lápiz negro –compruebo desolado– no puedo leer. Lo vi por última vez el sábado en un Mc Donald’s de Libertador y Manuela Pedraza. Ese día leí, que es equivalente a decir ese día subrayé y anoté frases sosas en el margen de algún libro. El domingo no leí –no subrayé– tampoco el lunes. Hoy es martes, estoy en otro Mc Donald’s (sucursal Pacífico) acunando la falta de mi apéndice de lectura: la extensión en grafito de un ojo que suscribe a unas líneas para grabarlas, en negativo, sobre las cintas perdidas de la memoria. Matías Pailos dice (y hasta por la tele, mal que me pese) que soy un maricón por subrayar con lápiz, me acusa de ofrendar un último acto de sumisión al reverencial carácter sagrado de los libros. Los machos de verdad, dice Pailos, escriben los libros con indeleble birome. De más está decir que jamás me afané en esa lejana apelación al palimpsesto borrando alguna palabra mía de los libros ya leídos-subrayados. Inútil intentar explicarle a Pailos el placer de esa textura sobre el papel virgen del margen en blanco, los diferentes volúmenes que adquieren las letras según el ángulo de inclinación del lápiz, al que yo sacaba punta con un cutter, para acentuar el efecto y entregarme a viejos placeres caligráficos de monje copista. Inútil tratar de hacerle entender la fascinación con el chiche-fetiche en el juego sonso de la obsesión. Tengo una amiga (ella no se va a reir) que precisa de una percha para poder leer. Al tiempo que con una mano pasa las páginas, con la otra agita la percha al aire. Cuanto más se entusiasma con la lectura, más sacude ese metrónomo con el que marca el tempo de su pensamiento exquisito, sinfónico. Yo la respeto por eso. Cada uno con su far(L)o para orientarse en el laberinto negro de los libros. Yo no suelo sostener mi lápiz mientras leo. A veces ni siquiera lo tengo estrictamente a mano. Simplemente preciso saberlo cerca, disponible. En ocasiones incluso me olvido que me es imprescindible hasta que el próximo punctum del texto me obliga a congelarme en una mueca (de admiración, de espanto, de odio: de goce) y a tantear el foso de la mochila, los ojos fijos en la página, como un ciego por su báculo, para subrayar, atenuar, conjurar esas líneas y así desactivarlas, como si fueran una mina personal que el autor hubiese dejado en el libro para mí y recién ahí y sólo así, poder seguir adelante.
Manuel Puig –que no soportaba leer diez líneas seguidas de Proust sin ponerse a corregirlo– decía que le resultaba imposible leer sin un lápiz en la mano. Triste comprobar que apenas nos une este detalle baladí. De Osvaldo Lamborghini (quien mejor ha “subrayado” la literatura argentina) dice Luis Gusmán “era un lector salteado, basta ver sus notas. Era alguien que al segundo párrafo ya inventaba una teoría”. He de salir corriendo a comprar rápido un lápiz para subrayar esta última cita.

Ariel Idez

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16 Comentarios:

Blogger julieta dijo...

ja. muy bueno. te comprendo.

27/8/08 12:39  
Anonymous Libro Marcado dijo...

LIBRO MARCADO

INVITACIÓN-HOY- 7 PM
confesionario producciones presenta a:
Juan Diego Incardona
Agustina Muñoz
Martín Brauer
Stefania Fumo
y Félix Bruzzone
EN: LIBRO MARCADO II

tras las pistas encontradas en los libros marcados.

ETERNA CADENCIA- Honduras 5574. Palermo jo. 19hs. gratis

27/8/08 12:56  
Anonymous Ariel Idez dijo...

Gracias Julieta.
Gracias por la invitación, Libro Marcado, como que mi post vino al dedillo para el asunto, pero ignoraba que iban a hacer un encuentro sobre el tema (a ver si piensan que me autopostulo). Me encantaría ir, pero los miércoles trabajo hasta las 22hs, ojalá pueda ir Matías en representación.
Saludos

27/8/08 13:18  
Anonymous simpática y puntual dijo...

este año empecé a subrayar con birome! igual el sonido del lápiz contra el papel es más lindo que el de la birome (que es muda)

ps. autopostulate! autopostulate!

27/8/08 13:33  
Blogger Estrella dijo...

Como vos y como tantos, no puedo leer sin subrayar; ni siquiera sin tener cerca una birome (no lápiz) especial. No cualquiera sirve para garabatear, subrayar, sacar flechas o zurcar párrafos.
Las busco por todas las librerías y a veces no tengo suerte. Cuando doy con la birome perfecta, la amarreteo, no la presto, la guardo en cunita de oro.
Muy bueno el post.

27/8/08 14:51  
Blogger Mordizcos dijo...

Yo me sumo, no te sientas solo. La unica forma de estudiar toda mi vida aha sido a las rayas, ademas de que trengo memoria visual y recuerdo exactamente como raye en cada lado.

Tambien me sale crear asi, a rayones. Una forma de no abandonar el lapiz y el papel quiza.

27/8/08 17:31  
Anonymous Matías Pailos dijo...

Puig, de hecho, decía que en determinado momento de su vida le fue imposible leer literatura; el impulso correctivo era más fuerte.

Noto un estilo más suelto, más cercano al quetejedi y con menos aires a declamación en sordina (i.e., Borges). (Acá va un botón de muestra. AI: "Sin mi lápiz negro -compruebo desolado- no puedo leer". El quetejedi: "Con 300 conchitas en el congelador ya puedo considerarme aviado de conchitas para todo el año, y si no es así estoy perdido"... curioso: ahora no lo veo tan claro. Antes de escribirlo, me parecía improbable el primero sin el segundo.)

Bueno, ahí. A escupir el asado. A explicitar lo obvio. El quetejedi, once again: "no leía jamás, pero sus subrayados era perfectos".

27/8/08 18:37  
Blogger Eric G. dijo...

Cito:
"la extensión en grafito de un ojo que suscribe a unas líneas para grabarlas, en negativo, sobre las cintas perdidas de la memoria".
A riesgo de quedar como un maricón, confieso que jamás subrayé un libro, ni siquiera en fotocopias. Pero esa frase me hizo pensar que me estoy perdiendo de algo.

27/8/08 19:31  
Anonymous Ariel Idez dijo...

Gracias SyP! Es cierto, concentrado en las variaciones del trazo, había olvidado el placer del sonido que hace el lápiz cuando se desliza sobre el papel. Es un sonido infinitesimal, no se escucha, pero se siente.

Gracias estrella, y sí, el fetichismo acepta todas las variantes ¿Pero no es cierto que según el bolígrafo uno escribe de una forma o de otra? Anfractuosidades de la materialidad significante.

Gracias Mordizcos, por un saber sub-rayado.

Matías, sí, creo que lo charlamos, elquetejedi como parte de nuestro ADN (no, nada que ver con "suplementos") literario, injerto en nuestro fraseo hasta la más médula.

Gracias Eric, confieso que esa también es mi frase preferida. Anímese de una vez y manche sus libros. Esperamos más noticias de los noventas en su blog.

Saludos

28/8/08 10:06  
Blogger Lautaro dijo...

es criminal escribir un libro con lapicera o algo asi

los libros no mueren con nosotros, es un garron heredar cosas todas escritas y hechas mierda

como los hijos de puta que le hacen eso a los libros de las bibliotecas

aunque fue gracioso una vez que me agarre un ejemplar de la fundamentacion a la metafisica de las costumbres de kant, donde en sus margenes se abrio una super discusion filosofica con quuien sabe cuantos años de diferencia. quiza el que escribio con el lapiz rojo ya se habia muerto cuando le contesto el del lapiz negro

29/8/08 00:15  
Anonymous El criminal que borronea los libros con lapicera dijo...

No más preguntas, señor juez.

29/8/08 01:13  
Anonymous Ariel Idez dijo...

Lautaro, me parece que en tu mismo comentario terminás absolviendo al crimen que denunciás. ¿Nunca usaste un viejo abrigo de tu abuelo? ¿Nunca te compraste ropa en una feria americana? ¿No experimentaste un placer añadido por vestir esas prendas y, de alguna manera, resignificarlas (o volverlas a la vida) al llevarlas encima? A mí me encantan los libros escritos porque son libros "curtidos" libros que han vivido lo suyo, que han despertado pasiones encendidas que han quedado marcadas en sus páginas. Un libro escrito es como un viejo marinero de cuyas arrugas y tatuajes podremos obtener tantas historias como de su propio relato mitómano. Un libro escrito es un libro apropiado, un libro en el que el lector se cuelga de las tetas de la fama del autor para saborear el placer de una anónima consagración privada. Mi abuelo no era un gran lector, pero tenía muchos libros, hace unos cuantos años, cansado de que le robara los volúmenes por goteo me invitó a su casa y me regaló su biblioteca. Entre ellos, en una colección de kiosko de Seix Barral encontré el Ulises. Mi abuelo no había cometido el destino de leerlo, pero en la contratapa del tomo 1 dejó asentada la siguiente inscripción:
16 cu
14 por
20 ful
20 fa
7 panceta
6 k cebolla
6 " "
1/2 pim
100 p
100g ají

Siempre consideré que este es el mayor homenaje posible a la genialidad de Joyce.

29/8/08 10:58  
Anonymous simpática y puntual dijo...

tu abuelo es un artista conceptual, claramente.

29/8/08 17:02  
Blogger Lautaro dijo...

por supuesto que uso ropa heredada, mi mejor ropa tiene más de 40 años

pero me encanta que no esté toda escrita con birome

los libros y la ropa tienen algo en común: no deben ser escritos con birome

30/8/08 13:20  
Anonymous AI dijo...

Querido Lautaro, bonita humorada, podrá vestir con gusto la ropa vieja, pero las metáforas le quedan un poco ajustadas :)
Saludos

30/8/08 21:33  
Blogger Lautaro dijo...

silencio
yo inventé las metáforas

31/8/08 17:43  

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