El Mate Tuerto

"Se fingirá el saber que no se tiene."

Mi foto
Nombre: El Mate Tuerto
Ubicación: Argentina

21 enero, 2010

Diez años no es nada

Decir que fue rara es mentir. Decir esto también, porque solo quiere decir que es algo falso. No fue más rara que las que vinieron antes ni, seguramente, las que vendrán. Pero decir que fue como todas las otras también es incorrecto, no por falso, sino por poco informativo. Por supuesto que retoma lo hecho en el pasado –todas lo hacen- con la ayuda de la nueva tecnología disponible –todas lo hacen. Para entenderla completamente, por tanto, habría que estudiar sus influencias y sus dispositivos técnicos.
Nada de lo cuál vamos a hacer acá –somos casi tan ignorantes como vagos.
La década no terminó –las décadas terminan en el décimo año, no en el noveno, así como empiezan con un ‘1’, y no un ‘0’ detrás-, pero el mundo-rock ya decretó que sí, y no está en mi ánimo contravenir mayorías ni hacer la revolución.
Cuando uno hace listas con “los mejores” como parte de su rótulo, hace equilibrio entre varios extremos. Lo que más gustó y lo que te parece mejor. Lo que más te interesa a vos y lo que más le interesa a la mayoría. Lo que llegó a más gente y lo que conmovió a los mejores –los especialistas.
A la mierda con los quebraderos de cabeza.
Esta lista va a ser decididamente subjetiva de modo militante, y con esto quiero decir algo, y no obviedades. Digo: no quiero decir meramente que estoy comunicando mi parecer -¿cómo no hacerlo al plantearse este tipo de tareas?-, sino que estoy optando por algunas cuadrículas específicas del mapa, desdeñando el resto. Voy a señalar los discos que más me gustaron y que más escuché, sin importar cuán influyente, masivos o celebrados hayan sido.
Pero no nado en un mar de originalidad. Lo que sigue es, más o menos, la música que escuchan todos (los lectores de ciertas revistas y blogs, los consumidores de ciertos programas de radio, los que se mueven en cierto círculo más o menos elitista pero tampoco tanto, en lo más mainstream del margen y lo más marginal del mainstream).
El orden de presentación obedece a un refinado estilo pulido con paciencia de araña: a la que te criaste.

En el 2007 vio la luz un tema que sonaba como a nada que hubiera escuchado antes. Una cuenta regresiva coreada por unos pendejos digitales con teclados psicodélicos y remolones, bastante putos y seductores. Unos bajos gorditos y un hi-hat que caía justo a tiempo. (En realidad no tengo idea qué sea un hi-hat. Es algo de la batería, eso sí.) El tema se llamaba Kids, y era parte del disco “Oracular Spectacular”. El nombre del grupo era una sigla: MGMT, primero en la lista. Un año antes apareció el tercer disco de un grupo usualmente catolagado como “arty” (otra vez mentira: no recuerdo que se hayan referido a ellos de esta manera. Pero en mi cabeza como que va bien. Nueva York, el dato que voy a tirar a continuación… Nueva York… Nueva York…), pero de un dinamismo, antes que nada, visceral. Los temas de “Return to Cookie Mountain” –el nombre del disco- suenan con estática a alto volumen, que no termina de ser desagradable (no suena como el ruido hermoso de la Velvet), y parecen correr. El cantante está a mitad de camino entre el soul de Motown y enojo de los Clash. El grupo se llama T.V. on the radio, y en su momento fueron apadrinados por Bowie, como Arcade Fire, los dueños de “Funeral”, disco del 2004, una maravilla melodramática, orquestal, de resonancias bíblicas en continuo crescendo. Para no perder la hilazón, podemos decir que son canadienses, como Broken Social Scene. Según un colega, “una versión edulcorada de Radiohead”. Lo peor de este dardo envenenado es que a veces da en el blanco. No en los mejores momentos de “Broken Social Scene” (del 2005)... o sí, ahora que lo escucho de nuevo. De todas formas, el disco tiene el gran mérito de incluir uno de los temas de la década: Superconnected, donde deciden poner quinta a la instrumentación confusa y quebrada que los caracteriza y acelerarse hasta el paro cardíaco. Of Montreal no es un grupo canadiense, como creía. Eso no les impidió dar forma a “Hising fauna, are you the destroyer” (2007), en una de esas el mejor disco del neo-glam o rock para maricas de la década. Pelean cabeza a cabeza –chiste acá- con los Scissor Sisters, que también son buenísimos –no se dejen engañar. Of Montreal está más cerca de mi corazón, porque ellos sí pueden grabar un tema psicótico –con una fraseo de teclado muy simple, repetido hasta el hartazgo- de once minutos como “The past is a grotesque animal”, el último del disco.
Esto me está quedando un poco largo. Dejo el resto para una segunda parte (que llega al país la semana que viene), pero antes de decir, diré PJ Harvey, nuestra cantante justicialista de cabecera. En el 2000 grabó el disco más conservador de su carrera, que a la sazón es el que más me gusta de los suyos: “Stories from the city, Stories from the Sea”. Historias de amor urgentes, lo que dice poco. Rock gritado sigue siendo poco. Baladas gritadas, lo mismo. Para botón de muestra, baste el “beiiiii-bi, beiiii-beeeee”, del primer (o segundo) tema . O el dúo con Thom Yorke en “This mess we’re in”, otro de los temas que entran derechito al top-ten.

Matías Pailos

Etiquetas:

3 Comentarios:

Anonymous Ariel Idez dijo...

Buen compendio de la década, lamento haber escuchado menos de la mitad de los artistas mencionados, el baibeee-baibeee de PH es del primer tema, Big exit, que empieza al grito de "I wanna a pistol, I wanna a gun".

22/1/10 11:17  
Anonymous MP dijo...

y eso que no tenés idea los que dejé afuera... no, mentira.
"Big exit", en efecto.

25/1/10 10:04  
Anonymous Anónimo dijo...

Ya que de Polly Jean se trata, no puedo dejar de mencionar su penultimo y grandioso album , white chalk (2007).
Saludos
Mathilde

6/3/10 02:59  

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

Vínculos a esta publicación:

Crear un vínculo

<< Página Principal