Te persigue la policía en Navidad
Dicen que digo que. Puede ser. Solo estoy citando. Pauls acerca de Bolaño: lo que hace con “Detectives Salvajes” no es solo mezclar tradiciones distintas.
Es mezclar tradiciones incompatibles.
Ellos hacen lo mismo.
Música para nerds. Música para el sector rocker del mundo nerd: lectores de Inrockuptibles, oyentes de Mal Elemento, devotos de Alfredo Rosso.
-Are you talking to me?
Rock guitarrero, distorsionado, aullador. Etiquetas a disposición: low-fi, noise, indie. La mejor de todas, a cargo del “No” de Página –creo que con el dibujante Gustavo Sala como responsable inscripto-: “Indie Cabeza”. Referencias al por mayor: Pavement, Sonic Youth, Guided by Voices, Dinosaur Jr (que es a quienes más se parecen, ya que me preguntan). Un colchón de guitarras y un baterista con cuatro manos. Fragmentos pasados cuatro veces y vuelta a empezar. Fragmentos que vuelven, vuelven y no dejan de volver. Del minimalismo vanguardista, me quedo con lo repetitivo. Y el componente final: un abuso del crescendo. Lo que nos lleva directamente al segundo ingrediente de este entuerto, el opuesto al indie intelectual e instruido.
El canto de cancha.
Todos los temas son tarareables. Coreables. Para gritar a voz en cuello suprimiendo todas las consonantes. Como cuando la hinchada canta: ¡ae-ae-aeae-oo-o! (Traducción: “¡dale-dale-daledale-ro-jo!) Todos los temas se acompañan con un revoleo de brazos, un agitar de manos, un ir y venir del antebrazo en alto con muñequeo. Como diciéndole a Dios: ya vas a ver cuando te agarre.
No tienen letras: tienen mantras. Cada mantra es una historia que no necesita ser ampliada, sino sellada a fuego en nuestra memoria. Ejemplos:
-Quiero caminar más allá del hoyo oscuro y sentir temor.
-Vienen bajando las multitudes inquietas.
-Te persigue la policía en Navidad.
-Prenderte fuego es lo que quiero.
-Ahora estoy arriba de mi casa con un rifle.
Ah: la banda se llama “El Mató a un Policía Motorizado”. Rock platense modelo ’00.
El guitarrista rítmico es un nerdo entusiasta. El violero principal, un emo. El cantante y bajista, un gordo comehamburguesa que no se baña seguido. ¿Cómo no los voy a querer?
Los vi al menos tres veces. La primera con Facu, en Niceto, haciendo pogo con “El último sereno” y “Amigo piedra”, himno fumón psicoactivo (“amigo piedra necesito que me ayudes con mi auto otra vez para viajar a ese lugar nuevo”). La segunda, como soporte de Babasónicos, en el Club Ciudad. Composición del contingente: Idez grande, Idez chico, Maro, yo. Módicamente intoxicados, saltamos, nos empujamos y gritamos cada tema entre las miradas azoradas y espantadas de las escuadras glamorosas sónicas, sónicas, babasónicas. Tercer momento: este sábado, herido, en el Buenos Aires Design, con Pablo I. No estaba para empujones y mosh. Por suerte había una platea en el primer piso, y hacia allí fui. Tocaron todos los temas, cerraron con “Amigo piedra” y todos contentos.
De todas formas, aunque me fuercen yo nunca voy a decir que todo el tiempo por pasado fue mejor. Mañana es mejor. El mejor recital es el recital por venir. Hacia allí iremos en peregrinación las hordas elmatóaunpolicíamotorizadas, enarbolando nuestras panzas al viento, el esqueleticismo de nuestros amigos, el desaliño de todos. Y nos apretujaremos y nos burlaremos del cantante, del baterista y de todos los guitarristas, y corearmos todos y cada tema y practicaremos nuestro pogo de salón y, puntualmente, trabaremos las ventanas del galpón y treparemos arriba de mi casa con un rifle en el diciembre final, hasta el nuevo amanecer.
Matías Pailos
Es mezclar tradiciones incompatibles.
Ellos hacen lo mismo.
Música para nerds. Música para el sector rocker del mundo nerd: lectores de Inrockuptibles, oyentes de Mal Elemento, devotos de Alfredo Rosso.
-Are you talking to me?
Rock guitarrero, distorsionado, aullador. Etiquetas a disposición: low-fi, noise, indie. La mejor de todas, a cargo del “No” de Página –creo que con el dibujante Gustavo Sala como responsable inscripto-: “Indie Cabeza”. Referencias al por mayor: Pavement, Sonic Youth, Guided by Voices, Dinosaur Jr (que es a quienes más se parecen, ya que me preguntan). Un colchón de guitarras y un baterista con cuatro manos. Fragmentos pasados cuatro veces y vuelta a empezar. Fragmentos que vuelven, vuelven y no dejan de volver. Del minimalismo vanguardista, me quedo con lo repetitivo. Y el componente final: un abuso del crescendo. Lo que nos lleva directamente al segundo ingrediente de este entuerto, el opuesto al indie intelectual e instruido.
El canto de cancha.
Todos los temas son tarareables. Coreables. Para gritar a voz en cuello suprimiendo todas las consonantes. Como cuando la hinchada canta: ¡ae-ae-aeae-oo-o! (Traducción: “¡dale-dale-daledale-ro-jo!) Todos los temas se acompañan con un revoleo de brazos, un agitar de manos, un ir y venir del antebrazo en alto con muñequeo. Como diciéndole a Dios: ya vas a ver cuando te agarre.
No tienen letras: tienen mantras. Cada mantra es una historia que no necesita ser ampliada, sino sellada a fuego en nuestra memoria. Ejemplos:
-Quiero caminar más allá del hoyo oscuro y sentir temor.
-Vienen bajando las multitudes inquietas.
-Te persigue la policía en Navidad.
-Prenderte fuego es lo que quiero.
-Ahora estoy arriba de mi casa con un rifle.
Ah: la banda se llama “El Mató a un Policía Motorizado”. Rock platense modelo ’00.
El guitarrista rítmico es un nerdo entusiasta. El violero principal, un emo. El cantante y bajista, un gordo comehamburguesa que no se baña seguido. ¿Cómo no los voy a querer?
Los vi al menos tres veces. La primera con Facu, en Niceto, haciendo pogo con “El último sereno” y “Amigo piedra”, himno fumón psicoactivo (“amigo piedra necesito que me ayudes con mi auto otra vez para viajar a ese lugar nuevo”). La segunda, como soporte de Babasónicos, en el Club Ciudad. Composición del contingente: Idez grande, Idez chico, Maro, yo. Módicamente intoxicados, saltamos, nos empujamos y gritamos cada tema entre las miradas azoradas y espantadas de las escuadras glamorosas sónicas, sónicas, babasónicas. Tercer momento: este sábado, herido, en el Buenos Aires Design, con Pablo I. No estaba para empujones y mosh. Por suerte había una platea en el primer piso, y hacia allí fui. Tocaron todos los temas, cerraron con “Amigo piedra” y todos contentos.
De todas formas, aunque me fuercen yo nunca voy a decir que todo el tiempo por pasado fue mejor. Mañana es mejor. El mejor recital es el recital por venir. Hacia allí iremos en peregrinación las hordas elmatóaunpolicíamotorizadas, enarbolando nuestras panzas al viento, el esqueleticismo de nuestros amigos, el desaliño de todos. Y nos apretujaremos y nos burlaremos del cantante, del baterista y de todos los guitarristas, y corearmos todos y cada tema y practicaremos nuestro pogo de salón y, puntualmente, trabaremos las ventanas del galpón y treparemos arriba de mi casa con un rifle en el diciembre final, hasta el nuevo amanecer.
Matías Pailos
Etiquetas: Música, Rock n' Rolla

