Receta de risotto
¿Te acabás de mudar solo y no sabés hacer ni un huevo frito? ¿Tenés gente a cenar y querés quedar como un campeón de metegol? El afamado cocinero Nacho M., rey del Mambo de Almagro, te enseña en nueve sencillos pasos como hacerle creer a la gilada que te criaste entre marmitas y sartenes. Ahí va:
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¿Risotto para dos? Vamos a hacer risotto de hongos -el plato de los príncipes.
1. ARROZ. Hacete una pequeña inversión y comprá arroz carnaroli en el
chino (marca gallo oro, 500g = 16 ARG aprox). Es el arroz para el
risotto. Si no hay, vamos con el doble carolina. El arroz se calcula
para dos personas o un poco menos.
2. HONGOS. Tenés que comprar hongos. Tus opciones son las siguientes:
champignones, portobellos y hongos de pino seco. Lo mejor es combinar. Si comprás hongos de pino secos (o cualquier hongo seco) los tenés que remojar en agua caliente durante 5 minutos. Los cortás como te gusten y los dejás separados.
3. CALDO. Preparas una buena olla con calditos. Mínimo litro y medio
mejor que sobre y no que falte). Le ponés calditos a gusto (que no
esté muy fuerte, pero tampoco una agüita. Igual si te queda sin gusto es mejor que que te quede fuerte porque al final siempre le podés agregar más). Una vez que hiciste el caldo lo mantenés hirviendo a fuego mínimo o lo dejás ahí y prendés el fuego cuando empieces a hacer el arroz.
4. CEBOLLA. Picas bien chiquita una cebolla tamaño mediana. La dejás
separada.
5. QUESO RALLADO y MANTECA. En algún momento rallás una buena cantidad de queso (200 grs aprox. puede ser un poco menos) y lo mantenés separado. Acordate de tener manteca en la heladera (100 grs es suficiente). Estas dos cosas las vamos a usar al final.
Hasta acá los pasos previos.
6. LA BASE. Con todo listo, agarrás una olla distinta a la del caldo y la ponés al fuego mínimo. Tirás un cacho de manteca (25. grs) y saltas la cebolla que picaste chiquita. Tomate tu tiempo, podés subir el fuego un toque para apurarla, pero tampoco queremos que se queme. Le podés echar un poco de sal fina para que la cebolla largue los juguitos. La probas y te fijás que no tenga gusto a acidez ni que esté crocante. Cuando esté casi lista, le tirás los hongos cortaditos. Los saltás con la cebolla, también con fuego bajo. Y le vas agregando de a poco el arroz. Y también saltás 30 segundos todo el arroz. Vas a ver que se pone medio trasparente porque chupa la manteca y el juguito.
7. EL CALDO. Una vez que tenés la base lista, vas a ir echando el caldo en la olla con el arroz con un cucharón sopero, y revolviendo en ochos con la cuchara de madera hasta que el líquido se agote, y otra vez, cucharón de caldo, revolver con la cuchara de madera el arroz en ochos, hasta que chupe todo el caldo, y otra vez, cucharón de caldo... ad infinitum. Subí el fuego. Pensá que cuando eches el caldo tendría que estar hirviendo y hay que mantener ese calor para que se cocine el arroz. Esto te puede llevar 20 o 25 minutos todo el tiempo haciendo ochos con la cuchara de madera. La idea es que el arroz suelte todo el almidon y te queda una pasta cremosa. Andá probando el arroz (después de los 10 o 15 minutos) para ver que tal está. Si le falta gusto, podés meterle medio caldito más ahí, de una. Si está duro, hay que seguir dándole al caldo y revolviendo. ¡Ojo! El buen rissoto se termina de cocinar en la mesa. Así que cuando lo saques, tiene que estar un poco durito por dentro. Igual, confiá en tu paladar, lo peor que te puede pasar es que se te pase un cacho.
8. MONTAR EL RISOTTO. Una vez que ya te quedó el arroz como te gusta,
apagás el fuego y le tirás el queso rallado y manteca a gusto (mucha
> > manteca, 50 grs por ejemplo). Lo revolvés con la cuchara de madera todo y listo. Podés echarle también un poco de pimienta negra o lo que se te ocurra.
9. A COMER.
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¿Risotto para dos? Vamos a hacer risotto de hongos -el plato de los príncipes.
1. ARROZ. Hacete una pequeña inversión y comprá arroz carnaroli en el
chino (marca gallo oro, 500g = 16 ARG aprox). Es el arroz para el
risotto. Si no hay, vamos con el doble carolina. El arroz se calcula
para dos personas o un poco menos.
2. HONGOS. Tenés que comprar hongos. Tus opciones son las siguientes:
champignones, portobellos y hongos de pino seco. Lo mejor es combinar. Si comprás hongos de pino secos (o cualquier hongo seco) los tenés que remojar en agua caliente durante 5 minutos. Los cortás como te gusten y los dejás separados.
3. CALDO. Preparas una buena olla con calditos. Mínimo litro y medio
mejor que sobre y no que falte). Le ponés calditos a gusto (que no
esté muy fuerte, pero tampoco una agüita. Igual si te queda sin gusto es mejor que que te quede fuerte porque al final siempre le podés agregar más). Una vez que hiciste el caldo lo mantenés hirviendo a fuego mínimo o lo dejás ahí y prendés el fuego cuando empieces a hacer el arroz.
4. CEBOLLA. Picas bien chiquita una cebolla tamaño mediana. La dejás
separada.
5. QUESO RALLADO y MANTECA. En algún momento rallás una buena cantidad de queso (200 grs aprox. puede ser un poco menos) y lo mantenés separado. Acordate de tener manteca en la heladera (100 grs es suficiente). Estas dos cosas las vamos a usar al final.
Hasta acá los pasos previos.
6. LA BASE. Con todo listo, agarrás una olla distinta a la del caldo y la ponés al fuego mínimo. Tirás un cacho de manteca (25. grs) y saltas la cebolla que picaste chiquita. Tomate tu tiempo, podés subir el fuego un toque para apurarla, pero tampoco queremos que se queme. Le podés echar un poco de sal fina para que la cebolla largue los juguitos. La probas y te fijás que no tenga gusto a acidez ni que esté crocante. Cuando esté casi lista, le tirás los hongos cortaditos. Los saltás con la cebolla, también con fuego bajo. Y le vas agregando de a poco el arroz. Y también saltás 30 segundos todo el arroz. Vas a ver que se pone medio trasparente porque chupa la manteca y el juguito.
7. EL CALDO. Una vez que tenés la base lista, vas a ir echando el caldo en la olla con el arroz con un cucharón sopero, y revolviendo en ochos con la cuchara de madera hasta que el líquido se agote, y otra vez, cucharón de caldo, revolver con la cuchara de madera el arroz en ochos, hasta que chupe todo el caldo, y otra vez, cucharón de caldo... ad infinitum. Subí el fuego. Pensá que cuando eches el caldo tendría que estar hirviendo y hay que mantener ese calor para que se cocine el arroz. Esto te puede llevar 20 o 25 minutos todo el tiempo haciendo ochos con la cuchara de madera. La idea es que el arroz suelte todo el almidon y te queda una pasta cremosa. Andá probando el arroz (después de los 10 o 15 minutos) para ver que tal está. Si le falta gusto, podés meterle medio caldito más ahí, de una. Si está duro, hay que seguir dándole al caldo y revolviendo. ¡Ojo! El buen rissoto se termina de cocinar en la mesa. Así que cuando lo saques, tiene que estar un poco durito por dentro. Igual, confiá en tu paladar, lo peor que te puede pasar es que se te pase un cacho.
8. MONTAR EL RISOTTO. Una vez que ya te quedó el arroz como te gusta,
apagás el fuego y le tirás el queso rallado y manteca a gusto (mucha
> > manteca, 50 grs por ejemplo). Lo revolvés con la cuchara de madera todo y listo. Podés echarle también un poco de pimienta negra o lo que se te ocurra.
9. A COMER.
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